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DIARIO DE UNA PROSTITUTA

DIARIO DE UNA PROSTITUTA

LA VIDA DE MARIPOSA
Mi nombre de pila es el de María de Carmen de los Santos Sanchez, pero aquí en el mercado me conocen como “Mariposa”, soy indígena, me crie  en un pueblo, allá  cerca de los cerros de Chiapas, mi niñez fue igual a cualquier niña, sin embargo a los doce años, empezaron mis padres a conseguirme marido, a eso de los 16 años, mi padre me escogió al que fue mi marido, y me case con él, recuerdo que mi dote fueron tres vacas y la cantidad de mil pesos, mi marido se llamaba Pedro Sanchez era el nombre del señor que se caso conmigo, yo era su tercera esposa, mis padres lo consideraron buen marido por tener tres matrimonios antes, yo nunca supe que era el enamoramiento, mi madre me decía que era hacer todo lo que nos pidiera el marido, que eran normales los gritos, insultos y golpes.
En ese tiempo sus caricias eran golpes, gritos, y cuando estaba borracho me tomaba a la fuerza cuantas veces quisiera, siempre al día siguiente decía que era su amor,  que yo solo servía para procrear y arrear mulas”.
Pero si el infierno es poco, lo tuve enfrente de mi; vi morir a mis dos hijos sin poder hacer nada, el primero había nacido malito, me dijo la partera que estaba deforme, le pedí que me lo dieran a cargar, solamente tenían los deditos pegados, pero  según nuestra comunidad el tener a un niño asi es mal presagio para la familia, y fue entonces, me lo arrebataron de los brazos cuando empezó a llorar, mi marido Pedro lo llevo al monte, cerca de las aguadas los dejo para que muriera y lo comieran los animales, lamentablemente al irse la partera me levanto e hizo que lavara su ropa, me golpío hasta que se canso y se fue a emborrachar, el segundo no murió pero como si lo hubiera matado, el desdichado al tenerlo entre sus brazos, se dio cuenta que sus ojos eran de color miel claro, igual a los de mi padre, pensó que lo había engañado,  me lo quito y se lo llevo a mis padres para que lo criaran porque él no aceptaba que era hijo suyo, cuando llego me dio otra paliza hasta que sangre mucho.
En la comunidad las mujeres nos enseñaban a ser ignorantes, a no pelear, un día una maestra de las rurales vino, y escuche su plática de salud, pero no volvió, porque no quisieron dejarla entrar de nuevo para que nos diera clases, soy ignorante así que medio comprendí que no debía sufrir este infierno.
Un dia después una golpiza, me escape de mi casa y me escondí en el monte y camine rumbo a la carretera principal, pensando que por ser mujer encontraría más rápido ayuda como dijo la maestra, pero nadie lo hizo, ni la policía que transitaba por la carretera, y al contrario bajaban su velocidad para verme bien, y me gritaban “india sucia”.
“pensé que la gente al ver a una mujer indígena es ver a una mujer ignorante”
Nunca te imaginas cuanta es la lucha de una mujer hasta que te enfrentas con otra a si desgraciadamente no solo ahora era víctima de los hombre si no de las mujeres. Silvia, se llamaba una de las meseras de la fonda, se decía dueña pero no lo era, el dueño le daba preferencia por que era su querida; ella me dijo que a veces las mujeres debíamos sacrificarnos por nuestros hijos, y que debíamos tener a hombres babosos que nos den dinero, que lo aprendiera muy bien es la ley de la vida;  me ayudo momentáneamente con la condición de que limpiara un cuarto de atrás, el cual me llevo todo el día limpiarlo, cuando termine me dio un plato de comida, la desdichada era mala me sirvió los restos de comida, me dijo que los cincuenta pesos me los daría al día siguiente, y me dio permiso de dormir en el cuarto que había limpiado, resignada me fui dormir al cuartito, pero esa noche es cuando me di cuenta que no hubiera salido de mi pueblo; el dueño de la fonda  entro al cuartito en donde dormía, me propino un golpe con tal fuerza que caí noqueada, fue un alivio no sentir nada, cuando desperté estaba amarrada, con mordidas en mis pechos y piernas, me dolía todo mi cuerpo, y sangraba por donde defeco, Silvia llego a levantarme a gritos, al verme me desato rápidamente, enojada salió para reclamar a su señor, pero no pudo hacer mucho, él le dijo no le importara lo que me pasara, que para eso servían las indias como yo; así que corrió a la caja me dio los cincuenta pesos,  y me hecho a la calle decía que no quería problemas, así que adolorida; compre un boleto de camión, pero el mendigo camionero me bajo, porque yo era una indígena sucia que no querían problemas en el reten, que no vaya hacer la de malas y los detengan por causa mia.
En mi cabeza solo deseaba llegar a un lugar donde me ayudaran, así que espere a un lado de la carretera, no falto uno que detuviera su camioneta para preguntarme cuanto cobraba, yo no sabía que significaba eso, hasta que uno de ellos me dijo que me haría el favor de llevarme a la capital pero con una condición, que yo le diera una chupada,(risa)  no sabía que significaba, ya después me dijo que quería que yo le chupara su miembro, para que me pueda llevarme, así conseguí llegar a la Chiapas.
Para mi fortuna sin casa, sin quien me ayudara dormía en los parques,  comía lo que dejaban en la basura, pedía caridad en la calles o en las iglesias, pero siempre me golpiaban para quitarme el dinero otros. Pero no todo fue malo en mi vida, caminando por el mercado buscando trabajo me encontré con Doña Mercedes, era una señora simpática ella fue la única que me dio abrigo y comprensión.
“Lo curioso no es difícil contar como empece a trabajar como prostituta y que me pusieran el apodo de Mariposa”
Doña Mercedes me dio trabajo y me permitió quedarme a dormir en su puesto de verduras y frutas, con lo poco que juntaba en la semana me compraba ropa, Doña Meche era una viejita que me enseño mucho, pensar que un día me descubrió con los trapos bien sucios entre mis piernas, le explique que no debía levantarme, me salía sangre entre mis piernas, ella sonrió, y me pregunto si sabia que me pasaba le dije si que estoy preparándome para procrear, me dijo “carmen que locura es la que me acabas de decir”,  yo le conteste doña meche es lo que me enseño mi madre,  en un momento vi que se fue a la farmacia de la esquina, me llevo al baño, me dijo que me quitara los trapos, y me mostro como debía ponerme lo que me compro, y  me dijo “ son toallas sanitarias, deberás comprarlas cada mes”, para mi era un descubrimiento, me pregunto que se había tenido hijos, le dije que tuve dos pero murieron, ya después me llevo al sector salud y me enseño a tomar pastillas para no embarazarme pensando que algún día me pasara algo.
Doña meche fue bruja, una  de esas noches dos fulanos me sacaron a rastras del puesto, me golpearon y me violaron, cuando terminaron me dejaron en el piso dos billetes de cincuenta pesos, y me dijeron “hay tienes tu pago india”; llore mucho pensé que ya no debía pasarme eso que los hombres no debían tomarme por la fuerza, allí recordé las palabras de Silvia la mesera que los hombres te deben dar dinero.
Al cabo de una semana pensé que ya ningún hombre me tendría estima por que todos querían mi cuerpo, y si esto les gustaba por que no ganar  dinero para comer, tener un cuarto para dormir y vestirme, así que decidí que si iban a violarme que me dieran mi pago, asi que los fines de semana al volver esos hombres que no me golpearán que  dejaría que tuvieran sexo conmigo.
“Si bien ser prostituta es un trabajo denigrante, el dinero que nos pagan por un rato de placer los hombres, para nosotras es el placer de obtener dinero sin sudarlo trabajano”
Pasaron varios fines de semana, junte un poco de dinero, rente un cuartito cerca del mercado, para que yo pudiera cobrar mas en mis encuentros con mis clientes; hasta que un dia se me aparecieron dos mujeres que también eran prostitutas, recuerdo que una le llamaban Verónica le decían la “loba” y Lucia , “la master”, ese dia  con gritos y empujones me sacaron del puesto de verduras, me empezaron a golpear, con los consejos de doña Meche me defendi de sus golpes, saque fuerzas y como pude les propine golpes hasta llegar a estamparles a una de ellas una botella que cayo noqueada, a la otra la arañe su cara que gritaba de dolor, los del mercado intervinieron, estaba tan enojada, las escuchaba decirme, eres una “puta abusiva, nos robaste varios clientes”, yo no sabia que eran las putas de la esquina, trabajaban en un bar pegado al mercado, pero lo bueno fue al día siguiente se apareció el Juan su chulo de ellas, andaba preguntando quien le pego a sus mujeres, no falto una chismosa que le dijera que fui yo, dizque me iba a poner en cintura, cuando me tiro el primer golpe, no se como le hice agarre un cuchillo cebollero le di un rayón a su brazo que se encorvo, le di con la bascula que cayo al  piso, allí le puse mi pie sobre sus huevos,  le dije que si se atrevía a tocarme, lo buscaría y que se cuidara cuando durmiera por que podrías amanecer sin lo que le estoy pisando, mas bien sus huevos. Desde ese dia me tuvieron respeto los del mercado nadie se metia conmigo. De ellos no supe mas que el chulo murió de SIDA, la loba, la mato asfixiándola uno sus clientes que se había enamorado de ella  y la Lucia se consiguió marido, le pegan peor que a mi.
“Me decian que tenia opciones en la vida que era denigrante lo que hacia que las mujeres debemos tener respeto por nuestro cuerpo, que no debemos dejarnos de nadie y menos de los hombres. Yo tan solo le respondía que me respetaba, prefería dinero a me me tocaran sin recibir nada a cambio”.
 Para terminar de amolar, yo siendo prostituta fui mas hija de Doña Meche que sus hijos de ella,  su historia es peor que la mia, su marido fue alcoholico y tiene dos hijos que son zanganos y ella es la que los mantiene, a ella un dia le dieron una golpiza que fue a dar al hospital; el desdichado de su hijo le había pegado, de dan golpes de pecho ellos, a sabiendas que son unas viejas ladinas, creen ser muy dignas cuando la mujer del hijo u querido es el camionero de a la vuelta de su casa, y la hermana es querida de su jefe, ellas son mas putas que yo por que lo dan gratis.
Pero no solo fue eso lo peor  que sus hijos le cambiaron todas las cerraduras de su casa, su ropa la habían regalado y parte la habían botado al basurero, era una calamidad, no podía comprender que hubieran hijos con mala sangre, y ni modos nos acomodamos en el puesto del mercado y empezamos a vivir alli.
“Cuando eres prostituta el ser bella vende asi que se aprovecha cuando se es joven cuando ya eres vieja no obtienes buen dinero”
Decian que era muy bella los que me visitaban, mi cuerpo era diferente, siempre fui delgada pero con los años mis caderas se me ven más grandes, vestida sin mis trapos de indígena era otra, hay hombres que me traen flores, me ofrecen sacarme a vivir, y casarse conmigo, Damián, era un camionero, me regalo un anillo,  me ofreció que yo me fuera a vivir con él, claro que no acepte, además no debía aceptar era una puta,
Poco a poco me hice de dinero y compre una casita, se había gastado en un segundo pero pensé que era un buena inversión.
No paso del mes cuando los hijos de Doña meche se me aparecieron al puesto con un inspector del Ayuntamiento,  querían quitarle el puesto de su madre y que ellos tenían derecho, deberas que el dinero es lo único que piensa la gente,  todavía la tiraron como un perro a su madre, y ahora vienen a reclamar algo que jamás en su vida se pararon para trabajarlo, ellos ya habían soltado lada al secretario de la comuna para que el inspector les autorizara y les dé el derecho del puesto, mendigos transas solo lo querían para venderlo. Pero dije como me llamo Carmen no me lo quitan esos perros, así que  al día siguiente llego el inspector, yo sabía mi cuento me perfume y me vestí bien sexi, el inspector se le salían los ojos con mis piernas, y el muy pelagatos me decia que conocía a Doña meche pero que tenia ordenes de su superior para retirarnos el puesto, pero sabia su cuento me dijo que tenía opciones para que no me lo quitara, así que me pidió que a cambio me daría los papeles si yo le proporcionaba servicio completo. El pinché asqueroso que quería tener sexo conmigo pero también quería que yo lo hiciera con otra persona y que él lo viera, en mi cabeza nada mas sentía que era una aberración, pero si eso era a cambio del puesto ni modos, dos mujeres yo prostituta y ella anciana no teníamos a quien recurrir, los funcionarios, inspectores eran aprovechados con nosotras mejor eso a no tener nada donde poder trabajar.
“Así que con servicio completo pague un puesto de verduras.”
Como es la vida  mi gran enamorado Damián tuvo un accidente, ese día me propuso en la mañana casarse conmigo, se despidió con un beso, yo había aceptado su propuesta de casarme con el, dejando mis miedos a un lado,  su camión se estrello con otro y  se cayó a un precipicio, ni modos en mi corazón sabia que jamás iba ocurrir y menos que existían hombres buenos, no era mi destino
Al cabo de un tiempo Mi Doñita Meche se enfermo de tristeza, sus hijos no quisieron enterrarla, con lo poco que junte, en su puesto, le compre su casita en el cementerio para que no se fuera a la fosa común eran unos desgraciados pero la vida se los cobro, al cabo de un años, su hijo murió lo mato el querido de su esposa,  su hija la metieron a la cárcel porque su amante el dueño de la empresa de la cual trabajaba hizo que ella firme unos contratos, cometiendo un fraude.
“Déjame decirte que esta prostituta también tiene corazón,”
Me encontré en un huacal un recién nacido, tenía su cordón umbilical, imagine quien lo había tirado, Lolita, la devota hija de doña Patricia la abonera tenía sus queberes con el novio, muchas veces me la encontré en el hotelito de a dos calles, nunca le vi su panza a la chamaca, se la amarraba, para que nadie se diera cuenta. Me encanto la idea de se madre así que lo lleve al doctor, me dio una partida de nacimiento falsa, no me puso peros era mi cliente asiduo, a los tres días lo fui a registrar, bajo mi nombre real, había conseguido mi acta de nacimiento, así que en el mercado nadie dijo nada, todos los sabían de quien era pero se callaban, sus murmullo y comentarios ni me importaban nadie se metía conmigo, porque las pichis viejas que se rompen sus pechos, su maridos todos me los conozco.
Transcurrieron varios años mi niña era ya una señorita, yo seguía en el negocio jamás pude engañar a mi retoño así que le dije la verdad, pero le dije que no era digno de una mujer yo tenía mis razones, le conté como la encontré y que si quería denunciarme porque no era su madre que estaba en todo su derecho, sentí que no podía mentirle, prefiero que me odie a ser una hipócrita además de vender mi cuerpo comemos y le doy estudios, no le ha faltado nada así, mi hija me desprecio mucho al principio que por varios meses no me hablaba hasta se me fue de la casa con su amiga, yo no la busque espere pero siempre la mantuve vigilada, pero al cabo de seis meses termino por entenderlo.
El puesto me daba para comer, decidida en dejar esa vida por mi hija,  pero duro poco, hija cayó enferma, y los medicamentos eran muy caros sin seguro social no tenía dinero, me dirán que son excusas que hay opciones, cuales opciones tiene para una indígena como yo, el seguro popular no existía, las clínicas te pedían el 10 % de depósito, los medicamentos no te lo regalaban, el DIF, cuando supieron mi situación a que me dedicaba me maltrataron y me veían como si fuera un bicho raro decían a mi espaldas es prostituta, como si ellas no lo fueran, no es lo mismo trabajar en ello que darse golpes de pecho y hacerlo a escondidas con el marido o novio de otra, no había ayuda para mi, así que ni modos seguí trabajando como prostituta.
“ No es fácil tener esa vida la sociedad te ve como lo peor y si tienes hijos son ellos los que pagan tu pecado,”
No hubiera deseado que mi hija viera como unos hombres violaban a su madre pero asi ella entendió y jamás me reprocho nada, el dia de su graduación un compañero estaba obsesionado con ella, supo de mi trabajo y se la pasaba ofendiéndola todo el tiempo, ese dia me golpearon y me violaron sus dos compañeros enfrente de ella, cuando terminaron conmigo le iban hacer lo mismo a ella, siempre llevaba una navaja conmigo en mi trabajo había que cuidarme, llena de rabia, me abalance sobre uno de ellos clavándole la navaja, le dije “a mi todo lo que quieras pero a ella no”, así que la jale y corrí con ella en el brazo hasta llegar a un parque. ¿Cual justicia existe para una prostituta?, en lugar de ayudarnos nos llevaron a la comandancia, me desvistieron vieron mis golpes y sabes que me dijeron que era “prostituta”,  como me van a creer…. que los muchachos me violaron si para eso sirvo para los calenturientos, le dieron preferencia a los dos jóvenes a mi me dejaron a una celda y a mi hija la trasladaron al tutelar por ser menor, pase un mes mientras dictaban sentencia, sali por que después de un mes dijo el juez que no había elementos suficientes, ah pero eso si tuve que pagarle a los dos chamacos desgraciados una cantidad,  cuando ellos me violaron,
¿cual justicia?, tu crees que alguien se acerco para ayudarnos el defensor de oficio que era hombre me dijo que yo era la culpable que por que el prostituirse deja a su disposición a los hombres.
            Sexoservidora, es el nombre que nos dio el actual Gobierno, nos manda gente de salubridad a vacunarnos a darnos consejos para que no enfermemos a los demás, como si fueramos ganado.
            Nunca una mujer debe dejarse de un hombre me decia Doña Meche, asi enseñe a mi hija, pero a veces no sabemos como podemos salir de este hoyo, el ser prostituta y madre a la vez es difícil, y mas cuando eres ignorante sin saber ni escribir.
Mi hija se caso con un hombre que jamás juzgo mi trabajo sinceramente pensé que la amaba, pero no fue asi. Nadie sabe quien es hasta que realmente lo conoce,  un día llegue inesperadamente su casa, no la encontré, averiguando los vecinos me dijeron que se escuchaban gritos por las noches y que no había salido por días de su casa,  llame a un cerrajero y entre, la empece a buscar hasta que la encontré era un cuadro aterrador estaba semidesnuda el desgraciado de su esposo la violo cuantas veces quiso y la golpeó hasta dejarla desmayada. Levantamos una que denuncia, esperamos mas de seis horas para interponerla, porque los del Ministerio Publico dijeron que como era su esposo no había pruebas que existiera violación, y no se podía hacer nada, en ese entonces las leyes no se habian cambiado, el muy desgraciado salió libre a las 24 horas. Jure un dia vengarme pero eso me lo concedió la vida, era adicto a la heroína, un dia amaneció muerto de sobredosis.
Despues de esa tragedia recordé al niño que tenían mis padres y decidi regresar al pueblo. Dicen bien que cuando haces mal acabas mal, mi esposo estaba enfermo de su higado, y esta encarcelado, porque mato a una de sus esposas, mi madre había muerto, mi padre le prendió fuego a ella en su jacal, el niño lo vendió.

“Mi madre murió por que mi padre llego borracho quizo tener relaciones con ella pero no quizo mi madre y la mato a palos, el niño se interpuso entre ellos y le corto su brazo, después prendió el jacal y la dejo morir dentro.”
            Logre conocer a mi hijo era hermoso, pero ya era discapacitado le hice una oferta y le dije que era su madre, que le daba una opción de cambiar su vida pero que si no quería no importaba lo sabría comprender, mi hijo acepto y me lo traje a Chiapas, empezó a estudiar, y ayudarme en el puesto.
“mi trabajo era ser una prostituta y nadie lo iba a cambiar ni mis hijos, yo misma me enseñe que vendiendo mi cuerpo era lo que mejor hacia y  me recompensaban con dinero así que cada quien tiene la vida que quiere, si una mujer me llega a juzgar primero que me compruebe que es una santa, por que las que conozco, se rompen el pecho, pero en lo oscurito son mas putas que yo. “
 Mis hijos tienen una casa me esforcé mucho con este trabajo, es indigno pero es la única opción que me dieron, el ser ignorante, me acostumbre que el valor de mi cuerpo nada mas estaba al servicio de los hombres.
 Asi que me llamo Carmen Rosales  indígena de nacimiento no se leer y escribir, mi profesión es ser prostituta, soy mujer y me dicen de cariño Mariposa para servirle a Dios y a Usted.

“Mariposa fue encontrada muerta en su puesto de verduras a manos de un cliente, dias antes había hecho su testamento a favor de sus  hijos, les dejo dinero en una cuenta bancaria y descubrieron una carta donde se despedia de ellos, ella sabia que el dia menos pensado iba morir a manos de un hombre”.


Autora: Gabriela A. Saenz Cabrera
Gabitas.